Editorial
"Vía Los Carrera; insólita y muy latina" es la frase con que finaliza el artículo "Vía Los Carrera O ¿Avenida Carreteo?" aparecido en el diario El Sur y que reproducimos en esta edición de Tranvía. Es un artículo excelente en cuanto a su capacidad de recoger lo que sin duda es el sentir de la mayoría de los automovilistas de nuestras ciudades. Expresa la añoranza por amplias vías libres de toda interferencia que crucen la ciudad, completamente de preferencia, para poder llegar prontamente a destino. Los peatones, el transporte público y las propias actividades que existen a lo largo de estas vías (colegios, servicio, comercio, etc) aparecen como enemigos de la libre circulación, en que la condición de expedita de la calle se perfila casi como un objetivo válido por sí mismo. Vehículos realizando carga y descarga de mercancías o transporte escolar recogiendo alumnos en la puerta de un colegio aparecen como actividades indeseables porque entorpecen el fluir del tráfico. Pero ¿cómo pueden considerarse indeseables cuando son fundamentales para el desarrollo diario de la ciudad?
La circulación expedita ciertamente nos interesa a todos, pero debe vérsela como un objetivo más dentro de un contexto urbano. En ese sentido, la infraestructura disponible tiene que ser administrada de una manera tal que pueda acomodar las distintas necesidades, con sus distintas prioridades, de los diferentes actores. Y ésta es exactamente la idea detrás de lo que genéricamente llamamos Gestión de Tránsito, que, más allá del control sobre la circulación de automóviles, se enfoca a resolver la operación de vehículos, motorizados o no, de carga o pasajeros, y peatones en una determinada infraestructura, considerando circulación y actividades funcionales (subida y bajada de pasajeros, por ejemplo). Dándole el beneficio de la duda al autor del artículo citado, probablemente él no quiso despreciar a los peatones o al transporte público, simplemente nos indicó la falta de una gestión adecuada en Los Carrera.
Sin conocer de cerca el caso de Los Carrera, es probable que sí exista un diseño desafortunado de la vía desde el punto de vista de la gestión de tránsito. El artículo menciona la existencia de pasos de cebra, los que no serían la solución más adecuada para una vía que tiene 3 pistas. De hecho es una solución bastante peligrosa para el peatón y es probable que semáforos actuados podrían ofrecer mejor resultado. Los problemas de estacionamiento que también se mencionan podrían tal vez ser mitigados eliminando algunos de ellos, aislándolos del tránsito como sucede en Santiago en Av. Providencia o reubicándolos en calles laterales de menor demanda, por ejemplo. Y para el transporte público, parece bastante razonable implementar una vía segregada, dada la cantidad de pistas disponibles, lo que haría más segura su operación y lo aislaría de los automóviles.
No se pretende dar soluciones específicas para el caso de Los Carrera, sino insistir en la potencia de la gestión como una manera de mejorar el transporte en las ciudades. La gestión de tránsito suele ser menospreciada frente a la alternativa de crear más infraestructura, pese a generar grandes beneficios a bajo costo, tal y como lo reconoce, por ejemplo, el Manual de Evaluación Social de Proyectos de Inversión en Vialidad Urbana (MESPIVU), el que recuerda al planificador que la evaluación de proyectos de gestión entrega VANs inusualmente altos. En la práctica quizás el ejemplo más patente es el de las medidas inmediatas del Plan de Transporte Urbano de Santiago, que es enteramente un caso de gestión y que ha generado importantes beneficios palpables directamente por la población, a tal punto que las encuestas muestran que sobre un 70% de ella lo apoya.
El artículo sobre Los Carrera es uno de varios que en esta edición reportan lo que sucede en Concepción respecto al transporte. A partir de este número de Tranvía nos alegra decir que pondremos mucha más atención a lo que sucede en dicha ciudad o, más precisamente, en el Gran Concepción, una de las tres zonas urbanas de Chile que más cuidado requieren en el ámbito del transporte. Esperamos así producir una revista algo más descentralizada y por consiguiente más interesante. Desde ya invitamos a los amigos y colegas de la VIII región a que se involucren más activamente en la revista enviando artículos, opiniones y aportes para que efectivamente la revista pueda ser un lugar de encuentro para los penquistas en lo que se refiere a transporte, urbanismo y medioambiente.
Tranvivo
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