Modelos de Mundos Posibles en el pensamiento
de G. W. Leibniz
G. Iommi Amunátegui
Instituto de Física, Universidad Católica
de Valparaíso
Casilla 4059, Valparaíso, Chile
I
En 1728, el teólogo Christoph Mathaeus
Pfaf publicó en las Acta eruditorum lipsiensis
una nota en la cual cuenta que alguna vez Leibniz le habría dicho:
"Estoy sorprendido de que hasta ahora nadie se haya percatado de éste
mi juego. Pues no es menester que siempre los filósofos se comporten
de modo serio. Y ello en especial cuando inventan hipótesis pues
entonces están calibrando el poder de su pensamiento".
Por aquel entonces Leibniz ya no podía
ni confirmar ni desmentir tales aseveraciones. La veracidad del episodio
es en extremo dudosa. Por mi parte apuesto por su verosimilitud:
revela el vínculo entre el juego y el pensamiento en acto. Esa relación
es el fiel de la balanza en virtud de la cual pensar es posible.
Quisiera que estuviese viva en la mente de
quien lea estas páginas orientadas a dilucidar el lado lúdico
del sistema aludido. Y hablo de alusión en lugar de exposición:
sólo fragmentos ocasionales de los textos determinan, casi entre
líneas, la dirección y el sentido de esta digresión
acerca de una de las más puras y perfectas concepciones del filósofo.
II
A comienzos de siglo B. Russell dedicó
un artículo titulado "Recent Work on the philosophy of Leibniz"
(Mind 12, pp. 177- 201, 1903) a la exposición
y análisis de los libros de L. Couturat ("La Logique de Leibniz
d’après des documents inédits; Paris, Alcan, 1901) y de E.
Cassirer (Leibniz’system in seinen wissenschaftlichen Grundlagen; Marburg,
N.G. Elwertsch Verlagsbuchhandlung, 1902).
Conviene, en primer término, señalar
un rasgo poco usual, hoy en día, en trabajos de índole semejante:
la soltura del tono. Por ejemplo, en la sexta línea se subraya,
sin más, "the utter lack of moral elevation" del filósofo
alemán. Asimismo poco después una frase condensa la envergadura
de la obra en cuestión: "No man more often or more gloriously than
Leibniz missed a unit by aiming at a million". De entrada el lector sabe
a qué atenerse.
Dejando de lado este cuidado por el estilo
del estilo, cuya pertinencia para percibir lo propio de un pensamiento
no viene al caso recordar, estudiaré dos páginas (199 y 200)
en las cuales - como de pasada-
el autor ofrece un modelo numérico de la relación entre las
mónadas.
El Modelo de B. Russell
Una cosa expresa a otra cuando puede
establecerse una relación bi- unívoca
entre las partes de ambas. Así una ecuación algebraica expresa
a un círculo u otra figura y la proyección sobre un plano
expresa a un sólido.
1. Esta relación es posible entre cada par de mónadas
y entre cada mónada y todo el sistema de las mónadas. He
aquí una ilustración aritmética: sean las diversas
series cuyos términos generales son:

donde n toma, sucesivamente, todos los valores enteros positivos.
Cada una de estas series es similar a cualquier otra serie y a toda la
serie de las series.
Cada término de cada serie representa
a un estado de una mónada y cada serie en su totalidad representa
a una mónada en su totalidad. En consecuencia todas las mónadas
reflejan
al universo y se reflejan entre sí.
2. Todas las series son semejantes desde un punto de vista ordinal.
Los términos correspondientes se denominan simultáneos.
Las diversas series corresponden entre sí, término a término.
A su vez, cada término es infinitamente complejo. Todas las partes
de los términos correspondientes corresponden entre sí de
suerte que cada mónada es reflejo especular del universo.
3. Cada término es un estado de la mónada. La mónada
misma es la relación generatriz de la serie. El estado momentáneo
de cada mónada es la "Perception" y la acción en virtud de
la cual la mónada pasa de una percepción a otra se llama
"Appétition".
Así esboza B. Russell parte del sistema
atribuido a Leibniz. Luego indica contradicciones e inconsistencias:
(i) La "Percepción" se funda en los fenómenos -
mundo de la materia y del espacio- . Pero puesto
que "sólo las substancias indivisibles y sus diversos estados son
absolutamente reales" la existencia de los fenómenos es sólo
una creencia.
(ii) La "Apetencia" da cuerpo a la relación generatriz mediante
un hilo conceptual insinuado por la Lógica (sujeto-
predicado) y por el Cálculo. Esta definición es confusa.
III
Antes de proseguir, por un instante, cederemos
la palabra al propio Leibniz. Estas páginas conciernen en especial
a sus intérpretes. La partitura, sin embargo, no debe perderse de
vista.
El tema de los Universos posibles y del Universo
actual resuena en esquinas, galerías y terrazas diversas de la obra.
Así en "La Monadologie" (ed. E. Boutroux; le Livre de Poche, p.
153, Paris, 1991): "Or, comme il y a une infinité d’univers possibles
dans les Idées de Dieu et qu’il n’en peut exister qu’un seul, il
faut qu’il y ait une raison suffisante du choix de Dieu qui le détermine
à l’un plutôt qu’à l’autre" y en los "Essais de Théodicée"
(Ed. Gerhardt, G. Olms, p. 252, 1965): La Sabiduría divina conoce
la infinidad de los posibles: los compara, sopesa y estima. Compone con
ellos una infinidad de infinitas combinaciones: "c’est à dire une
infinité de suites possibles de l’univers". De tal modo distribuye
"tous les possibles en autant de systèmes universels" y los compara
entre sí, de nuevo. De todas estas comparaciones resulta la elección
del mejor de todos los sistemas posibles: "ce qui est justement le plan
de l’univers actuel".
IV
El Modelo de B. Mates
Me ha parecido oportuno recoger estos ecos
leibnizianos al abordar la construcción de Benson Mates ("The Philosophy
of Leibniz- metaphysics and language-
" Oxford University Press, pp. 80- 83, 1986).
Este modelo, elaborado con minucia y amplitud, caracteriza al sistema a
través de los rasgos siguientes:
1. El número de los mundos posibles es infinito.
2. El número de mónadas en cada mundo posible es infinito.
3. Cada mónada pertenece sólo a un mundo posible.
4. En el mundo actual, cada mónada pasa por una serie continua
de estados distintos. A cada momento del tiempo corresponde un estado distinto.
5. En el mundo actual, el estado de cualquier mónada en cualquier
instante refleja los estados de todas las demás mónadas en
ese instante.
6. En el mundo actual, el estado de cualquier mónada en cualquier
instante refleja sus estados, y está determinado por sus estados
en todos los otros instantes.
7. En el mundo actual, el estado de cualquier mónada en cualquier
instante difiere de los estados de todas las demás mónadas
en todos los otros instantes.
Nótese que, al enunciar estos siete puntos,
Mates habla de "complete individual concept" en lugar de "mónada".
No obstante el autor asume la identidad de ambas expresiones (op. cit.,
pág. 81, 82 y 83).
Un estado posible de una mónada posible
es una propiedad completa compuesta por propiedades simples P o
por propiedades complementarias ,
pero no por ambas (Buena parte del capítulo III del libro -
pág. 46 a pág. 68- enfrenta las
sutilezas contenidas en el adjetivo "completa").
1.- Cada mónada se representa por
un segmento de la serie ascendente de los números reales .
Cada número de tal segmento representa a uno de los estados sucesivos
de la mónada.
-
Los estados sucesivos de la mónada 1 en el mundo 1 (mundo actual)
están representados por
-
Los estados sucesivos de la mónada 2 en el mundo 1 están
representados por

-
Entonces los estados sucesivos de la mónada p en el mundo 1 están
representados por

-
Asimismo los estados de la mónada p en el mundo 2 están representados
por

-
En general, los estados de la mónada p en el mundo n se representan
mediante la serie ascendente de números reales r, tales que:
2.- Se supone que le conjunto de las propiedades
simples de la mónada es enumerable, es decir: P1, P2,
..., Pk, ...
-
Dado un número real
se considera el desarrollo binario de su recíproco .
Según sea el i- ésimo dígito
de tal desarrollo 1 o bien 0, se establece que la propiedad simple
o su complemento es componente
de la mónada asociada con r.
Ejemplo: sea

- Escala base 10:

- Escala base 8:

- Escala base 2:

-
Si

-
Si

Luego, r no puede ser igual
a la cota superior del intervalo. Por cierto, aquí hace a la ocasión
recordar la frase "Dios está en los detalles" (pongo entre
comillas este adagio célebre, atribuido a lo largo de la historia
a variados personajes: Voltaire, Flaubert, Aby Warburg ... Ante tal diversidad
de opciones, me inclino por la fórmula consabida, lacónica
en extremo, "autor anónimo").
4.- Los estados de mónadas diferentes
son simultáneos si y sólo si sus números asociados
difieren a lo sumo en un entero. Así, el estado de una mónada
en el mundo actual ocurre 10 años después de la creación
si es simultáneo con el estado de la mónada-
reloj correspondiente a
(Para entretenerse el lector puede verificar esta afirmación).
El estado de la mónada 5 correspondiente a ese instante está
asociado con el número .
5.- A partir del estado de cualquier mónada
actual en cierto instante una "sufficiently discerning mind" puede
deducir el estado de cualquier otra mónada en dicho instante.
En efecto si r es el número del estado de la mónada
q,
el estado simultáneo de la mónada
está asociado con el número .
Esa mente peculiar puede calcular el estado de cualquier mónada
en cualquier instante y determinar a partir de aquél, los estados
de la mónada en cualquier otro instante.
Comentarios
-
La diversas mónadas del mundo actual se perciben unas a otras con
diferentes grados de claridad. Hasta ahora no han sido tomados en
cuenta esos matices. A tal efecto Mates atisba el siguiente argumento:
-
Sean n(A), n(B) y n(C) los números de los estados de las mónadas
A, B y C.
Entonces A percibe a C son mayor claridad que B si y sólo si
.
-
Aunque cada mónada perciba todos los estados de todas las demás
mónadas, nunca dos mónadas podrán percibir con el
mismo grado de claridad.
-
Tampoco el modelo refleja la relación temporal:
"Et comme tout présent état d’une substance simple est
naturellement une suite de son état précédent, tellement
que le présent y est gros de l’avenir". (La Monadologie, ed. citada;
página 136).
Tales son las volutas de una bella réplica del Universo leibniziano.
Atiéndase al siguiente ejercicio apropiado para contemplar y apreciar
su consistencia:
"Evaluar, en términos de p y de t, el número
Nasociado
al estado simultáneo de una mónada actual p en un
tiempo cualquiera si q es la mónada-
reloj".
En efecto su solución requiere de definiciones y de resultados
cuya trama está incorporada a esta símil aritmético.
-
A partir del punto (5) se tiene:
-
Ha de escribirse

en función de t.
Echando mano de (3):

Ejemplo: Si Adán es la mónada 2, determínese
su estado 20 años después de la Creación.
Su estado consiste en la propiedad compuesta asociada con
-
base 10

-
base 8

-
base 2

-
La propiedad correspondiente es

V
La lectura filosófica, concebida como
acto del pensamiento, no se detiene en su propio umbral: el análisis
y el estudio de los textos. Establecer la consistencia de un lenguaje es
una especie de remanso cuyo encanto conduce a la paráfrasis. Entonces
la parodia es eficaz: provoca una distancia.
¿Cómo dar otro paso?
Tal vez siguiendo la senda del sentido descubierto,
sin asignar - de antemano-
un límite a su alcance.
L.J: Russell (la coincidencia del apellido
no alcanza a los nombres ni existe - que yo
sepa- parentesco alguno entre Leonard James
y Bertrand) estudia las proposiciones leibnizianas acerca de Dios y de
las mónadas, desmenuza las consecuencias de semejante corpus doctrinal
y acto seguido, evalúa los resultados ("Possible Worlds in Leibniz",
Studia Leibnitiana 1, pp. 161- 175, 1969).
He aquí, a grandes rasgos, algunos de
sus argumentos.
Leibniz distingue entre conceptos necesarios
y conceptos posibles: estos últimos existen en el entendimiento
de Dios, sin - a fuer de tales-
involucrar a sus actos. Dios posee un visión directa de todos los
mundos posibles deducidos de las variantes del actual. Todos los detalles
de cualquier mundo posible están en su mente sin requerir actividad
intelectual alguna de parte suya. Cabe una analogía: todas las combinaciones
posibles
de palabras existen desde siempre. Por ende, dígase lo que se diga,
lo dicho pertenece al dominio de la posibilidad. El acto de decir otorga
existencia a la posibilidad. Entonces, quien habla no es responsable de
lo que dice, lo dicho está implícito en lo posible. La responsabilidad
reside tan sólo en el acto de decir. ¿Se limita la decisión
divina a admitir la existencia del mundo "because it is the best"?
¿Qué hay de los individuos?
El concepto de un individuo en particular contiene a sus actos. En este
punto se esconde una cuestión crucial: la distinción entre
el concepto de un individuo posible y el concepto de un individuo posible
miembro
de un mundo posible. En este caso, ha de tomarse en cuenta su composibilidad
con todos los demás individuos del mundo en cuestión.
¿Cómo funciona el juego de las
alternativas?
Cada mónada lleva en sí la traza
de los actos de todas las demás mónadas. Se trata de un sistema
infinito de relaciones. La variación ocasionada en el curso de los
hechos por un cambio en cierta mónada implica una alteración
de cada una de las infinitas otras mónadas. Debe así construirse
un mundo diferente compuesto por mónadas distintas. ¿Cómo
resolver este problema? ¿Tiene - de hecho-
solución? Las palabras finales de L.J. Russell son transparentes:
"I conclude then that the concept of possible
worlds different from the existing world is really otiose, however useful
it may be in helping Leibniz to frame his philosophy. The monadological
structure and Leibniz’s conception of God’s freedom prevent it from being
workable".
Esta lúcida descripción no es
desenlace ni acto final de este drama teórico ideado hace siglos
por un pensador cuya delicadeza conceptual vive recogida obras adentro
y en el corazón de quienes vislumbran su horizonte.
Agradecimientos
Este trabajo ha sido financiado, en parte, por FONDECYT (Proyecto 1990672).
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