Ciencia Abierta Nº 8
Volumen Actual  Ciencia Abierta
Sobre una historia de la coevoluciónde la teoría biológica de la evolución y la teoría de la evolución social.
 
 

Jorge Gibert Galassi
Licenciatura en Sociología
Facultad de Educación y Humanidades
Universidad de La Frontera
Av. Francisco Salazar 01145  Temuco - Chile
E-Mail : sociolo@ufro.cl



 
 
 
 
 

RESUMEN

Si no es posible interpretar la evolución de especies aisladas, ¿ porqué no pensar que no es posible interpretar la evolución de una disciplina o una teoría en forma aislada ?. El presente trabajo explora la posibilidad de que una teoría se analice a sí misma, aplicándose a sí misma su modelo de interpretación. El problema de la importación y exportación de conceptos y axiomas entre disciplinas y teorías se ilustra en el problema de la coevolución de la teoría biológica de la evolución y la teoría sociológica de la evolución social. Se hace una breve revisión histórica de dicha coevolución y finalmente se mencionan algunos problemas que podrían ocupar a un futuro programa de investigación. 


 
ABSTRACT

If we find impossible to interpret the evolution of species in a isolated manner, we are bound to conclude in the same way, that it is also impossible to see the development of a discipline or theory isolated from others. The present work explorea the possibility of a process to self analysis stemming from the theory itself. The problem of conceptual transference among disciplines and theories can be illustrated in the socalled coevolution in the biological theory of evolution and in the sociological theory of social evolution. In this work we  attempt to build a brief historical review of such coevolution depicting some problems which clud become a future research programmes.


 

Antecedentes Generales

     Darwin, quien conocía la práctica de los criadores de aves para obtener mediante cruzas los mejores ejemplares, se preguntó: ¿ Qué hay en la naturaleza que funcione como ese criador para obtener el ajuste armonioso entre los organismos y sus medios ?. En 1838 conoció el libro de Malthus Ensayo sobre la población (1), donde se sostiene que mientras la población humana crece en proporción geométrica, la de recursos alimentarios crece en proporción aritmética. Y predice que llegará un momento en que el desajuste hará sobrevivir a los más fuertes. El biólogo Linneo (1707-1778) (1) había calculado que si una planta produjera sólo dos semillas cada año, en tres décadas contaría con más de un millón de ejemplares. ¿ Porqué ello no ocurre ?. Porque actúa la selección natural, propuso Darwin. Tal es el agente buscado, la lucha por la subsistencia elimina a los más débiles y sólo permite sobrevivir a los más fuertes. Y las transformaciones ocurridas en el interior de una especie siempre van acompañadas de un valor adaptativo. Si la transformación aparecida en unos individuos favorece a sus portadores en la lucha por la subsistencia (mejor visión que sus congéneres, capacidad de camuflaje, etc.), estos dejarán mayor descendencia y los que no la poseen tenderán a desaparecer. Si por el contrario las variaciones ocurridas tienen poder desadaptativo, la selección natural eliminará a sus portadores. Y al evitar que se propaguen, la vida estará siempre mostrando el ajuste que percibimos: el triunfo de los mejores (Darwin, El origen de las especies, 1859).

     Un predecesor de Darwin fue el notable botánico y zoólogo Juan de Monet, caballero de Lamarck (1). Las dos leyes que traducen el pensamiento de éste fueron divulgadas a principios del siglo XIX, y son del siguiente tenor: a) Primera ley: En todo animal cuyo desarrollo no ha llegado aún a término, el uso frecuente y sostenido de cualquier órgano, fortifica poco a poco ese órgano, lo desarrolla; en cambio, el desuso lo debilita insensiblemente y termina por hacerlo desaparecer; b) Segunda ley: Todo lo que la naturaleza ha hecho adquirir o perder a los individuos, por influencia de las circunstancias donde su especie se encuentra, la naturaleza lo conserva para su progenie siempre que los cambios adquiridos sean común a ambos sexos o a aquellos que produjeron estos nuevos individuos.

     Darwin aceptó cierta parte de esa teoría zoológica: la necesidad seguirá haciendo el órgano, pero sus modificaciones (para bien o para mal) no se transmitirán (segunda ley).

     La recepción de la teoría evolucionista por la sociología fue temprana. Herbert Spencer (2) (1820-1903) postuló que las sociedades evolucionaban de modo análogo a los organismos y que el sentido de esa evolución era generar progresivamente mayores grados de libertad individual. Concibió que los "males" sociales eran producto de la preeminencia e influencia del Estado en el orden privado, y pensaba que cuando el Estado dejara de tener injerencia en los asuntos privados, la sociedad evolucionaría. El Estado óptimo era aquel que se convertía en custodio de la propiedad privada y el orden público...y la sociedad avanzaba hacia ese estadio. La idea de selección y variación la practicó en sus análisis de las clases sociales y las instituciones, aunque también a los grupos e individuos. Pensaba que los pobres eran pobres porque la naturaleza social les había privado de cualidades como para dejar su condición y que no había de perder el tiempo intentando cambiar su situación: los mejores sobrevivirían y ocuparían las altas funciones públicas y privadas. El liberalismo intelectual y doctrinario impregnó su obra sociológica, el axioma "laissez-faire, laissez-passer" se revistió de los argumentos científicos de la teoría evolucionista para sustentar la teoría. 

     La idea del medio como selector, ya no de la "aristocracia" sino del comportamiento social en general, también está presente en Durkheim (3) y Weber (4), aunque en fórmulas disímiles.

     Emile Durkheim (1858-1917) en su obra Las reglas del método sociológico, afirmó que "el origen primero de todo proceso social de cierta importancia, debe buscarse en la constitución del medio social interno" (pág. 127). Para él, el esfuerzo del sociólogo debería centrarse en descubrir las propiedades del medio que son capaces de ejercer influencia en el curso de los fenómenos sociales. Como se podrá inferir, el esquema subyacente es la concepción sistémica abierta, donde el medio actúa como causa en la dinámica de sistemas de fenómenos sociales. Estas últimas, serían las "sociedades parciales" diferenciadas y coexistentes en el seno de la sociedad total. Más adelante agrega "Esta concepción del medio social como factor determinante de la evolución colectiva, es de la mayor importancia. Pues si se prescinde de ella, la sociología se encuentra en la imposibilidad de establecer ninguna relación de causalidad" (pág. 130). Es el medio social el que impone coercitivamente que sus miembros individuales se comporten de cierta manera.

     En el caso de Max Weber (1864-1920), su disputa con el marxismo, en el sentido de la refutación de la idea que es la base material de la sociedad (teoría del valor) la que determina la superestructura ideológica y política, lo orientó a fundamentar la tesis contraria: a saber, que es la superestructura ideológica la que determina o condiciona el desenvolvimiento de la base material de la sociedad.

     En la introducción a La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Weber se pregunta ¿ qué serie de circunstancias han determinado que precisamente en sólo en occidente hayan nacido ciertos fenómenos culturales, que (al menos, tal como solemos representárnoslos) parecen marcar una dirección evolutiva de universal alcance y validez ?. A partir de ahí, reflexiona sobre el capitalismo y postula que su investigación versará sobre el siguiente problema: "determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de una ´mentalidad económica`, de un ethos económico, fijándonos en el caso concreto de las conexiones de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo ascético" (pág. 18). Su demostración es plausible desde la teoría pero, dada la escala societal e histórica, prácticamente imposible de contrastar. Pareciera que el dilema, y la solución, supone aceptar el punto de vista del observador.
 
 

Instinto versus Aprendizaje

     Un problema coligado a este último es el del instinto versus el del aprendizaje. ¿ Existen los instintos tout court ? o ¿ es qué todo es aprendizaje ? o la solución intermedia ¿ Es posible desarrollar los instintos ? o ¿ es posible que el aprendizaje se herede genéticamente ?

     La etología, esa vigorosa disciplina ocupada del comportamiento animal, sabe que los animales no sólo actúan instintivamente sino también en forma aprendida e inteligente. Sin embargo, sigue habiendo dudas sobre las fronteras entre el comportamiento instintivo y el inteligente. Konrad Lorenz ha propuesto que los comportamientos instintivos no son influidos por la experiencia del animal y que no hay transiciones entre el acto instintivo y el aprendido. Es la teoría del quiebre. Una experiencia citada por el mismo Lorenz parece avalar su hipótesis. Patos pichones fueron criados en cajas que les impedían extender las alas. Junto a este grupo, otros pichones fueron criados libremente. Una gráfica fue midiendo en el grupo libre sus logros en la altura obtenida al volar. Esa altura fue aumentando y a los veinte días se liberó a los pichones encerrados en cajas. Pues bien, éstos lograron volar a la misma altura que estaban alcanzando sus parientes criados en libertad. A juicio de Lorenz, las acciones instintivas son patrones de movimiento innatos, invariables de un individuo a otro de la misma especie, independientes no sólo de la experiencia pasada del individuo sino también de los estímulos externos (1). Pero tal evidencia no inquieta demasiado a Goko, una gorila adiestrada por la antropóloga F. Patterson de la Stanford University, que en 1978 manejaba más de 600 palabras en el idioma Ameslan y podía sostener una entrevista con un periodista que conocía el mismo código: ¿ Es natural su comportamiento ?.

     Hasta aquí, el problema de la frontera entre instinto y aprendizaje. Se supone que el instinto está inscrito en el código genético y, en consecuencia, es hereditario y un logro evolutivo. 

     Pero el razonamiento se complica al introducir la siguiente pregunta: ¿ podría ser hereditario el aprendizaje logrado por una generación de cierta especie de manera que se pudiera transmitir a su progenie ?. El siguiente experimento conjetura esa posibilidad y, además, ...entrega evidencia su favor. Se seleccionó un grupo de ratones biológicamente uniformes y se les entrenó en el aprendizaje de laberintos. Sobre la base de sus rendimientos, los ratones se dividieron en dos grupos: los que aprenden deprisa y los que aprenden lentamente. Luego, se aparearon los individuos del mismo grupo y su descendencia se sometió al mismo tratamiento: los rápidos se aparearon con los rápidos y los lentos con los lentos. Al cabo de ocho generaciones se obtuvieron dos líneas de descendencia que presentaban una diferencia significativa en cuanto a capacidad de aprendizaje. La conclusión es que la capacidad de aprendizaje es hereditaria (Tryon, R.C.; Comparative psychology, 1942) (5). Sin embargo, también podríamos sólo aceptarla para los ratones en cuestión.

     El tema del instinto vs. aprendizaje ha remitido tradicionalmente en la sociología al tema de si es plausible construir una sociabilidad o una sociedad distinta o, más bien, si debemos resignarnos al designio de ciertas leyes sociales más o menos inmutables.

     El connotado sociólogo británico Anthony Giddens (6,7) ha formulado el dilema determinismo vs. libre albedrío desde el eje articulador del concepto de estructura. A diferencia de la tradición, que concibe a la estructura básicamente como sistema de constreñimiento o de coerción, Giddens plantea su dualidad fenomenológica: esto es, la doble propiedad de toda estructura de ser inhibitoria y a la vez promotora de determinadas conductas, o su capacidad de ser recreadas por los individuos.

     El concepto central de la teoría de Giddens es el de "Estructuración". A primera vista, el concepto de estructuración se inclina por la acción intencionada que se encarga de modificar una estructura en constante estado de precariedad (por ello no es "algo dado"). La pregunta sobre quién estructura "acciones estructurantes" no puede recibir sino una respuesta: la acción intencionada de los hombres. Desde ese prisma, los esquemas de determinación son todos los que pertenecen a la clase de las relaciones entre acciones humanas.

     Se plantea que la producción y reproducción de la sociedad ha de ser considerada como una realización diestra de parte de sus miembros, no como una serie mecánica de procesos. Sin embargo, agrega, destacar esto no significa que las formas de la vida social deban entenderse adecuadamente como los resultados intencionales de la acción. Según Giddens, existe una tarea crucial para el análisis nomológico, que consiste en hallar la explicación de las propiedades de las estructuras.

     Pero ello no es suficiente, pues dicho análisis sólo conceptualiza las estructuras como imponiendo coerciones a la actividad humana, siendo que también la sociología debe ocuparse del hecho que son las estructuras las que permiten la acción humana también. Esta dualidad de la estructura es un proceso interactivo que debe relevarse como objetivo de la investigación. Las estructuras pueden en principio ser examinadas siempre en función de su estructuración como una serie de prácticas reproducidas. Indagar en la estructuración de las prácticas sociales es tratar de explicar cómo son constituidas las estructuras mediante la acción, y, de modo recíproco, como la acción es constituida estructuralmente. He ahí la dialéctica determinación - libre albedrío.
 
 

Medio/Organismos; Sistema/Entorno

     Pero: ¿ Cómo explicar el intercambio entre medio y organismo ?. La conjetura de Darwin era que la variación de los organismos era función de la selección que el medio realizaba de éstos. En el prólogo de 1995 al texto De máquinas y seres vivos (1975), Maturana (8) recuerda que este problema a principios de los años sesenta era concebido sistémicamente: los seres vivos son totalidades y para comprenderlos lo central es tratarlos como sistemas abiertos procesadores de energía proveniente del medio. Pero, Maturana pensaba que lo central era hacerse cargo de su condición de entes discretos, autónomos, que existen en su vivir como unidades independientes. Una de las consecuencias de esa idea fue el pensar que, tanto lo que pasa con ellos en la soledad de su operar como unidades autónomas, como lo que pasa con ellos en los fenómenos de la convivencia con otros (léase medio), surge y se da en ellos en y a través de su realización individual como tales entes autónomos.

     A esta manera de ser de los seres vivos, le denominó autoreferencia o, más exactamente, operación de entidades autorreferidas. La imagen del sistema abierto quedaba obsoleta y se abría la perspectiva de conceptualizar a un ser vivo como sistema cerrado acoplado a otro ser vivo, también sistémicamente cerrado. O sea, el acoplamiento se verifica cada vez que el comportamiento de una o más unidades es tal que hay un dominio en el que la conducta de cada una es función de la conducta de las demás, se dice que ellas están acopladas en ese dominio. 

     En el párrafo final, concluían "No hemos dado una descripción formal del sistema nervioso en el lenguaje de la anatomía o la electrofisiología porque nuestro propósito era evidenciar la organización del sistema nervioso como una red neuronal cerrada, y el lenguaje de la neurofisiología y anatomía implican la noción de un sistema abierto, a través de sus referencias a la función, y las relaciones de entrada y salida. La distinción entre lo que pertenece al dominio del observador y lo que pertenece al sistema, ha sido de gran valor para realizar este propósito, ya que sin ella no habría sido posible revelar la organización cerrada del sistema nervioso. Tampoco habría sido posible reconocer que la correspondencia que el observador ve entre la conducta del organismo y las condiciones del medio en que éste debe sobrevivir, pertenece, como fenómeno, al dominio de la observación del acoplamiento del organismo y el ambiente, y no a ninguna propiedad particular en la conectividad del sistema nervioso" (pág. 132).

     La pregunta respecto de la entidad (?) (x) y su propiedad principal (?) (P) es la pregunta sobre qué es sistema y cuál sería el entorno de dicho sistema, más la pregunta por el atributo principal, la autorreferencia. Niklas Luhmann (1927-1998) (9) ha formulado el axioma siguiente: la diferencia entre sistema y entorno es la diferencia entre sistema y entorno que el sistema hace. Esta teoría se fundamenta en la crítica de la teoría de la observación, tal y como lo hace Maturana. Se dirá: "es verdad tal afirmación...desde la autorreferencia del sistema observante". Pero ¿ Cómo dirimir el puesto de "el mejor sistema observante" ?. Luhmann sostiene que es la propia autorreferencia sistémica la que selecciona del entorno aquellos elementos que tienen rendimiento para dicho sistema y que, para ello, emplea un esquema de observación que es correlato de la autopoiesis o producción del sistema como diferencia entre él mismo y su entorno, de tal suerte que todo lo demás es irrelevante. Así, para el sistema económico, el esquema de observación es "tener/no-tener; rentable/no-rentable" y su análisis del entorno otorga significación mediante ese código, excluyendo los demás. Pero ¿ cuál es el elemento que el sistema produce ?: comunicaciones (en este caso, económicas: la economía comunica economía).

     Muy distante se plantea Maturana (8) respecto a la "solución" de Luhmann, indicando que "Tampoco los sistemas sociales son sistemas autopoiéticos en otro dominio que no es el molecular. Sin duda no lo son en el dominio orgánico, pues en ese dominio lo que define lo social son relaciones conductuales entre organismos. Tampoco lo son, o podrían serlo, en un espacio de comunicaciones, como propone el distinguido sociólogo alemán Niklas Luhmann, porque en tal espacio los componentes de cualquier sistema serían comunicaciones, no seres vivos, y los fenómenos relacionales que implican el vivir de los seres vivos, que de hecho connotamos en la vida cotidiana al hablar de lo social, quedarían excluidos" (pág. 19).

     Pero sospecho que nuestro connotado biólogo no se ha tomado suficientemente en serio la arquitectura multinivel de la teoría de Luhmann, así como tampoco ha dimensionado el hecho de que las teorías más maduras tienden a subsumir a las menos robustas en sus propios esquemas, invalidando sistemáticamente las analogías como fuentes de importación. Todas las teorías son imperialistas, dirá Luhmann. En ese sentido, el problema quedaría así resuelto: es obvio que su (x) tiene en la autopoiesis su propiedad fundamental (P); pero ¿ es exclusiva o más bien forma parte de un esquema general de organización de la vida ?. 

      Lo que plantea Luhmann es, desde cierto ángulo, pragmático: dado que ese esquema de autoorganización es útil, lo utilizo, y dejo entre paréntesis la realidad ontológica de la cual hablo. Esto es, dado que la teoría de sistemas valida desde la diferencia entre sistema y entorno que el sistema hace, lo que es verdadero y lo que no lo es (teoría atributiva de la verdad, cuestión planteada al final de la sección 1), entonces la verdad "precio" de la comunicación económica, por ejemplo, no será verdadera (es decir, no formará parte de la realidad) del sistema jurídico, cuya distinción es "lo-lícito/lo-ilícito; justo/injusto" es la forma que el sistema jurídico posee de autoproducirse regulando los límites. Por un problema de tiempo y por la diferenciación de las funciones a nivel societal, el derecho no puede hacerse cargo más que de una distinción. Esta relativización es real para el sistema, lo cual no implica que sea arbitraria, puesto que mediante ella el sistema es capaz de reducir la complejidad del entorno para su propia definición de sus límites entre sistema y entorno. 

     Desde esa perspectiva, la sociología de sistemas deja fuera al sujeto, puesto que no son los sujetos los que comunican a la sociedad (lo que Ud. y yo discutamos a propósito de este paper no es relevante para el sistema político, económico o científico), sino que es la sociedad la que comunica consigo mismo desde la autorreferencia (distinción) de cada uno de los sistemas funcionales y es mediante esa comunicación que se generan mecanismos simbióticos o de relacionamiento real, por ejemplo, entre economía y derecho es el contrato; entre derecho y política es la legislación, etc. Esto es la sociedad como sistemas operativamente cerrados.
 
 

Autoorganización, complejidad y coevolución

      Hay una amplia gama de conceptos específicos en la teoría de la evolución y la teoría de sistemas que presentan analogías en cuanto a su uso, aunque la intensión, en el sentido de Bunge (5), sea diferente.

     El que cada sistema tenga una autoorganización sui generis es, aparentemente, un axioma tanto en biología como en sociología, lo que daría ciertamente consistencia lógica al concepto mismo de autoorganización. La crítica a la explicación de que los animales más pequeños gastan su vida rápidamente y por ello mueren jóvenes, mientras que los más grandes gastan energía más lentamente y por eso viven más, no corresponde exactamente a lo descrito por la evidencia empírica. Las leyes de escalamiento biofísico (scaling laws) no dan cuenta de la interrelación entre talla, tasa metabólica y longevidad específica; entre otras cosas, por lo siguiente: a) sólo en algunas especies, la mayor longevidad esta asociada con el tamaño del cuerpo (perros, ratones, moscas y probablemente humanos); b) las moscas enanas mutantes viven más que las moscas de tamaño standard; c) entre los mamíferos, algunas especies viven siete veces más y otras menos de la mitad respecto a las predicciones de los cálculos de escalamiento, con una duración de las vidas prolongadas típicamente asociadas con nichos ecologicos relativamente libres de riesgo; d) no hay relación entre tamaño del cuerpo y longevidad entre animales cuyos cuerpos pesan menos que 1 kilo.

     Según Austad (10), el anhelo para encontrar una explicación teórica elegante de porqué algunas grandes especies viven más, necesita de una teoría más flexible, basada en la comprensión detallada de los cambios genéticos bajo presión selectiva. Como en sociología, abundan las excepciones a la regla.

     Por otro lado, los conceptos de coevolución y complejidad sólo dan el marco modelístico de una interpretación plausible.  Thompson (11) postula que, desde el punto de vista de la evolución, las interacciones entre especies son tan maleables como las mismas especies, y estos hechos han jugado un rol central en la diversificación y organización de la vida. La historia de la evolución y biodiversidad es fundamentalmente la historia de la evolución de las interacciones entre especies. No es posible interpretar la evolución de especies aisladas. Muchos organismos vivos han evolucionado utilizando, para su sobrevivencia y reproducción, una combinación de su propia maquinaria genética con la de una o más de otras especies. Muchas especies viven esta situación al límite, simbióticamente a expensas de otras especies como parásitos o depredadores; otras, menos radicalmente, como colaboradoras. Inclusive, muchas especies deben compartir sus recursos para defenderse. Una parte de la historia de la evolución de la biodiversidad trata de la manipulación sobre otras especies para ganar recursos y, también, de la complacencia para dejarse manipular.

     Así, la teoría de la coevolución es el proceso por el cual las especies sufren cambios evolutivos recíprocos a través de la selección natural. No todas las interacciones son altamente coevolutivas, pero el potencial para tal coevolución (y manejar cambios rápidos y de largo alcance) está siempre presente. A diferencia de las adaptaciones al ambiente físico, la adaptación a otras especies puede producir respuestas evolutivas recíprocas que también frustran estos cambios adaptativos; ó como en las interacciones colaborativas, multiplican sus efectos. El modo preciso en que se presenta tal coevolución es multidireccional, pues una especie no coevoluciona sólo con otra, sino con muchas otras especies. Es más, la hipótesis de la "alternancia coevolutiva" indica que muchas especies, por ejemplo, parásitos, cambian de especie-huesped a medida que encuentran otras especies-huespedes con niveles más bajos de defensas.

     Coevolución no es un término extraño a la sociología. En el enfoque sistémico, se aplica a la manera de explicar el cambio en los acoplamientos entre sistema y entorno (otros sistemas) mediante irritación comunicacional. De hecho, podríamos plantear que las sociedades evolucionan, las organizaciones se modernizan y la cultura de los países periféricos semantiza estos procesos como "desarrollo".

      Prefiero hablar de "evolución social" en vez de "desarrollo socio-económico". Las sociedades "evolucionan" sistémicamente, esto es, seleccionando las variaciones que dependen de su entorno mediante la estabilización de la diferencia sistema/entorno. Además, la evolución sólo es posible debido a las diferencias evolutivas entre variación, selección y estabilización (9). La globalización ha radicalizado la interdependencia entre países y naciones, y en consecuencia, ha permitido un mayor grado de casualidad y espontaneidad de la variación, lo que implica que cada sociedad que evoluciona no se coordina con el resto de las sociedades, aunque siempre está adaptada a éstas. Las sociedades seleccionan acontecimientos que no se pueden prever ni producir localmente, vinculándose a las redes globales. Pero sólo algunos acontecimientos que atribuye al entorno son seleccionados, aquellos que el sistema es capaz de procesar mediante una reacción tal que ésta sea compatible con la continuación de su propia autopoiesis. El resultado de la evolución es mayor complejidad, habitualmente bajo la forma de una mayor diferenciación intersistemas al interior de la sociedad. Las sociedades evolucionan coevolucionando con otras sociedades, irritándose unas respecto de otras, a través de acoplamientos de estructuras de expectativas (el Plan Marshall o la Alianza para el Progreso son ejemplos históricos notables de tal acople). Los procesos de modernización, en esta perspectiva, serían efectos de tal acople.

      Desafortunadamente, las metáforas esconden una de las diferencias notables entre la biología y la sociología, cual es la capacidad de la primera de contrastar afirmaciones mediante el método experimental. El teorema de la complejidad, aplicado a la evolución, podría visualizarse a través del trabajo de laboratorio de Richard Lenski, que ha estudiado la "historia" de 24.000 generaciones de la bacteria Escherichia coli en la Michigan State University (lo que equivaldría a 500.000 años de "nuestra" historia). 

      Lenski (12) pudo monitorear cómo evolucionan los genomas de los microbios asociándolo con los cambios de ADN o ARN. La pregunta fue: ¿ es reproducible la evolución ?. Si la historia de la vida puede ser reproducible desde el mismo punto de partida: ¿ qué tan diferente puede ser la evolución de n poblaciones homólogas ? La evidencia apoyaba la idea de que poblaciones bajo condiciones similares pueden seguir cursos paralelos, fenotípicamente hablando, aunque los cambios genéticos subyacentes difieran. Pero, a través del tiempo, en nuevos ambientes, los efectos de estas diferencias pueden crecer, dirigiendo la evolución hacia cursos radicalmente diferentes y dando a la oportunidad (azar) y a la historia (determinación) roles bastante más especificados en el destino de una población. Bajo cierto régimen de estímulos, 12 poblaciones de la bacteria muestran cambios paralelos, por ejemplo, en el volumen de sus células. Sin embargo, este cambio no corresponde a un criterio modelístico de presión selectiva, pues las células se expandieron...pero en diferentes cantidades. 

      La actividad adaptativa del organismo, dice Lenski, es marcadamente reproducible. Pero si en vez de la actividad adaptativa enfocamos el volumen de las células o la evolución del genoma, estas últimas son menos reproducibles.

      Ello estaría dando cuenta de las llamadas "discrepancias significativas y conspicuas" entre la evolución genómica y sus efectos visibles, aunque hallan actuado las mismas presiones de selección; lo que plantea el papel de la aleatoriedad en el curso evolutivo, pero también el rol de la historia previa. Otros experimentos han planteado que en ciertas especies de bacterias, la correlación entre los cambios a nivel de efecto visible y de ADN son reproducibles. La pregunta queda suspendida en el aire: ¿ es cada "caso" (aunque sean 24.000 generaciones) generalizable o cada caso es una historia especial ?. 

      El ejercicio de pronosticar probables situaciones de pobreza de una generación a otra, como lo hace la sociología o la antropología, resulta trivial. ¿ Qué rasgo o atributo socio-cultural varía ? ¿ Porqué y cómo ? ¿ Cuál de estas variaciones es seleccionada y reestabilizada ? ¿ Qué queremos decir cuando atribuimos complejidad a la evolución ?.

      Aún cuando la discusión demuestre paralelismos sintomáticos, lo cierto es que la biología teórica y la sociología (talvez, "únicamente") teórica, han coevolucionado aparentemente para validar sus metáforas; mientras que la evidencia experimental no da pie sino a muchas interpretaciones.
 
 
 

Bibliografía
 

  1. Estrella, Jorge y Cordero, Jaime: La ciencia: pasado, presente y futuro. Ediciones USACH. Santiago. 1990.
  2. Spencer, Herbert : El hombre contra el Estado. Aguilar. Buenos Aires. 1963.
  3. Durkheim, Emilio: Las reglas del método sociológico. La Pléyade, Buenos Aires. 1974.
  4. Weber, Max: La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Ediciones Península. Barcelona.1969
  5. Tryon, R.C.; Comparative psychology, 1942. Citado en Mario Bunge: La investigación científica. Editorial Ariel. Madrid. 1983.
  6. Giddens, Anthony: Las nuevas reglas del método sociologico. Amorrortu. Buenos Aires.1987.
  7. Giddens, Anthony: La constitución de la sociedad. Amorrortu. Buenos Aires. 1995.
  8. Maturana, H. y Varela, F.: De máquinas y seres vivos. Editorial Universitaria. Stgo.1995.
  9. Luhmann, Niklas: Sistemas sociales. Alianza Editorial. México. 1991. 
  10. Austad, Steve y Miller, Rich: Large animals in the fast lane. Science, vol. 285, 1999, página 199.
  11. Thompson, John: The evolution of species interactions. Science, vol. 284, 1999, páginas 2116-2118.
  12. Appenzeller, Tim: Test tube evolution catches time in a bottle. Science, vol. 284, 1999, páginas 2108-2110.

 
 
 

 

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