Enseñanza-Aprendizaje-Proyección
Roberto Acevedo, Ph.D.
Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas,
Universidad de Chile.


I.-Elementos Introductorios:
 
 
En este artículo, se intenta discutir sobre una base formal, los aspectos que, a juicio de este autor, son relevantes a la introducción de un proceso del tipo: Enseñanza-Aprendizaje-Proyección. Por razones que discutiremos, se ha incorporado, explícitamente, la proyección como una "nueva componente" originando la triada anterior, motivo de esta ponencia. El elemento constitutivo denominado Proyección tiene relación directa con el impacto y la relevancia de lo que se enseña y, que en teoría el alumno debe asimilar, madurar y aprender en un proceso analítico, como parte de su formación integral.

A juicio de este autor, el enseñar no es un acto reflejo simple como tampoco constituye parte de un proceso, termodinámicamente espontáneo. El análisis de esta triada no es simple y respuestas típicas, tantas veces escuchadas como: Enseño por que sé más, enseño por me gusta, enseño por que es parte de mi contrato, o cualquiera de éstas o otras variantes, no resultan ser satisfactorias y tienden con gran velocidad a perder realidad en el mundo moderno. Me resulta más satisfactorio escuchar respuestas del tipo; mire enseño por cuanto, mi vocación es la de entregar el producto de mis vivencias y conocimiento acumulado a lo largo de mi vida profesional. Aún más gravitante resulta ser cuando en la respuesta se agrega la necesidad de poner en constante prueba los conocimientos y experiencias adquiridas con alumnos diversos y de niveles variados (pregrado, postgrado y académicos). Este simple ejercicio nos obliga a investigar en un sentido amplio e incorporar la educación como parte integral de nuestra formación profesional.

El alumno no debe ser un simple receptor del conocimiento de otro, debe incorporarse al proceso de aprendizaje en forma interactiva y con grados crecientes de participación. El nuevo profesor debe estar en una búsqueda permanente del conocimiento nuevo y lo repetitivo, a menos que sea fundamental y en consecuencia insustituible, debe ser incorporado como parte de un proceso de aprendizaje del alumno cada vez más personalizado.

La experiencia nos indica que el estudiante en sus diversos niveles de formación, como un producto del avance científico y tecnológico, es en una etapa muy temprana de su proceso de formación capaz de discernir entre una clase dictada por un maestro y otra en la cual existe solamente entrega de conocimiento repetitivo, no fundamental y carente de toda creatividad. Los desafíos del mundo profesional y académico exigen dimensionar adecuadamente los planes, programas de estudio, partícipes del proceso (maestros-discípulos) y normativas de evaluación de los estamentos académicos y estudiantiles.

II.- Desarrollo preliminar del problema:
 
 

A propósito de algunos "dogmas" de la economía de mercado y no así de la "economía social de mercado", se ha desatado una cultura de actuar al interior de la Universidad, atentado contra Principios Básicos tales como los de la Universalidad y de la Libertad de Pensamiento. Sin la existencia de una estrategia visible y/o escrita, han ingresado al sistema elementos de calidad total que dudosamente son aplicables a un espacio de libertad intelectual, en el cual sólo se exige ser capaz y de los mejores intelectualmente dotados. Observo la calidad total más bien ligada a técnicas de origen y naturaleza repetitiva y no necesariamente asociadas a la creación de conocimiento nuevo.

Sí por los procedimientos que la misma Universidad se ha dado, en todo el mundo sin excepción alguna, se acepta que concurren a ella los mejores dotados, entonces debemos recrear los espacios de libertad de pensamiento, de reflexión y de creación. Por una parte, lo que recibe el alumno debe ser distinto, es preciso e ineludible reforzar la relación maestro-discípulo y remplazar la cantidad y superficialidad por la cantidad. Debemos entregar a nuestros estudiantes mayores y mejores espacios de estudio y meditación, debemos avanzar en la entrega de técnicas que permitan a los alumnos, más temprano que tarde, crear e innovar en lo científico y en lo tecnológico. Ciertamente las artes y las letras y otras ramas del infinito conocimiento deben constituir pilares insustituibles de la formación integral de nuestros estudiantes. Los Profesores debemos enviar claras señales de lo que deseamos participar con nuestros estudiantes, conversar los temas de todas y cada una de las asignaturas, mejorar nuestra relación con nuestro entorno y facilitar ambientes gratos y estimulantes para todos los integrantes de esta gran comunidad, llamada Universidad.

Existen factores altamente perturbantes al interior de la Universidad, en particular destacan aquellos tecnócratas de "cuello y corbata", que han hecho de sus vidas, lo que muchos no deseamos de las propias nuestras. Al parecer se trata de "medir y medir", lo que los otros hacen y de esta forma intentar entrampar al verdadero universitario (de los estamentos estudiantiles y académicos) en los cánones y estándares de calidad total que ellos mismos han definido como válidos. Como la Universidad no es una empresa del sector productivo tradicional, sus instrumentos de medición resultan ser forzados y con elementos de vicio y ceguera intelectual.

El trabajo de los integrantes de la academia debe ser medido con los únicos instrumentos válidos, que nos son otros que los académicos:
*  A nivel académico : Estos son jerarquizados y calificados
*  A nivel estudiantil : Estos son evaluados por medio de controles, exámenes y otros
Estos instrumentos de evaluación de actividad no pueden ser remplazados por otros, que no necesariamente reflejan el trabajo creativo, que es sin lugar a dudas el que todo constituyente del mundo académico debe aspirar a realizar. La Universidad está ansiosa de creación de conocimiento y muy lejana de forma externas de medición de actividades que no le son propias. Medir lo repetitivo, es ciertamente secundario, no obstante es prioritario observar creatividad en los educadores y estudiantes. En las puertas del siglo XXI, la creación debe ser el elemento aglutinante de los miembros de la academia. El hacer un poco más de los mismo, comienza con vehemencia y fuerza a perder todo sentido en la Universidad.

El verdadero Universitario está lejos de aceptar estos elementos perturbativos de su actividad y como no se aglomeran en grupos de poder, salvo excepciones de sub-grupos ávidos de falso poder, entonces espera que impere la cordura. Esta tan ansiada cordura no debe ser confundida con "flaqueza y debilidad", el así hacerlo es un error serio.

El Universitario desea dialogar y entregar su arte a todos aquellos que deseen escuchar y/o leer en alguna de las formas del conocimiento. En el tema del "medir y medir", el trabajo de otros es imprescindible, sí se desea continuar con esta estrategia, explicitar los instrumentos de medición y someterlos al juicio crítico de los pares académicos.
 
 
 
 

III.- La Encuesta Docente: Un ejemplo de disenso en la academia.
 
 

El analizar muchos temas relevantes al ámbito Universitario en más de dos páginas es sin lugar a dudas, una ardua tarea y no necesariamente bien comprendida. La experiencia nos demuestra que "no somos buenos" para leer tratados, más bien nos interesa focalizar en la medida de lo posible el problema en discusión y aportar nuestras propias vivencias y experiencias.

He elegido la encuesta docente, por cuanto es un "tema emblemático" que ilustra con meridiana claridad una fuente importante de disenso al interior de la Universidad. Es maravilloso escribir en relación a la encuesta docente, por cuanto existen visiones tan diversas al respecto. Así en nuestra Facultad, no son pocos los que piensan que este instrumento, no obstante perfectible, está bien diseñado. Después de todo, son tantos los que han participado en su confección, que resulta poco serio el intentar hacer algo distinto a enfatizar sus múltiples beneficios y el aporte "inconmensurable" al perfeccionamiento de la docencia y a otros elementos. El método científico me ha enseñado que es preciso investigar todo, una y otra vez y de esta forma establecer con meridiana claridad los rangos de validez de las teorías en boga. El diseño de la encuesta docente no es constitutiva de una ley científica, y en consecuencia los fanatismos de sus defensores a ultranza solo pueden ser una medida de las debilidades de este instrumento de medición.

Mi idea central es que la encuesta docente no es un instrumento punible, es un instrumento que debe tender (en su rango de validez) a perfeccionar la relación:

Enseñanza-Aprendizaje-Proyección

Los Profesores no estamos llamados a manipular un instrumento solemne, como es una encuesta docente, muy por el contrario ésta debe servirnos para perfeccionar nuestra docencia y hacerla cada día más actual y con grados crecientes de creatividad. Precisamos, en consecuencia, libertad para modificar nuestros esquemas de trabajo, por cierto enfatizando los grandes contenidos temáticos y flexibilizando lo instrumental con posibles reemplazos de aplicaciones por otras más relevantes y actualizadas. Resulta difícil de entender el tema de los controles comunes, no así del examen común para una asignatura dada con secciones paralelas. El resultado es complejo, bastaría revisar controles de los últimos seis semestres para visualizar la repetición de la intención de la pregunta, la búsqueda de trucos y por que no decirlo el hábito de preguntar por consenso sin medir los matices y la libertad necesaria de cada una de las cátedras de las secciones paralelas.

No estoy proponiendo que la empresa privada haga los controles por nosotros, idea que tal vez a más de alguno le resulta atractiva. Todos, sin excepción hemos sido alumnos y sabemos que un tiempo "x" en minutos de un profesor A no es necesariamente lo mismo que un tiempo "x" o tal vez, menor, digamos "y" de otro profesor B. Como principio general, el alumno debe ser capaz de elegir libremente de un pool de profesores que la Facultad dispone por asignatura, semestre y año de carrera. Ciertamente, en este punto la transparencia juega un rol importantísimo: "Los curriculum vitae de los profesores deben ser públicos", y estar a disposición de los alumnos en la sala de profesores y cuando se estime necesario en las páginas Web de cada uno de ellos. El único aval objetivo de un profesor es su curriculum vitae y en consecuencia su jerarquización en los distintas jerarquías universitarias.

La Facultad debe preocuparse de generar las condiciones adecuadas de trabajo para sus académicos y estudiantes. Esto se logra otorgando los incentivos correctos (remuneraciones adecuadas) y facilidades para el desarrollo de programas de acción multidisciplinarios en Facultad y con organismos públicos y privados externos. Es prioritario para la Facultad, posesionarse del mercado laboral y de esta forma obtener del sector productivo (sin banderas) los apoyos e incentivos adecuados. Nuestros alumnos deben tener muy claro que somos la opción de excelencia académica y preparamos a lideres de opinión en diversos ámbitos de acción. Lo inverso representa un retroceso injustificado y pone en peligro el crecimiento sostenido de esta Institución. Una vez más, volvamos a la encuesta docente: Mi propuesta, cuyo apoyo institucional desconozco es la siguiente:
*  Encuestar un universo de alrededor de 100 alumnos, una finalizado el plan común de Facultad (sexto semestre)
*  Encuestar un número equivalente a 100 alumnos, una vez que éstos han formalmente egresado de sus respectivas carreras de especialidad (doceavo semestre)
*  Encuestar 100 profesionales ejerciendo en el campo laboral.

Lo anterior, sí lo que se desea es realmente ver un perfil de Facultad y no así a profesores en forma individual, o tal vez "utilizar" este "instrumento solemne" en castigar indisciplinas laborales por la vía indirecta ? Nos interesa la docencia creativa de Facultad, la cual en promedio debería ser muy alta y no así suponer que la creatividad en la docencia es la suma de las partes que dan origen a la trilogía, motivo de este escrito. Creo que existen formas más adecuadas de castigar indisciplinas de académicos y alumnos (sí esto es lo que se desea !), no obstante me rehuso a pensar que se intente inconscientemente el tratar de manipular resultados y otros de un instrumento solemne como lo es la encuesta docente.

Esta ponencia no pretende lograr precisamente lo que se critica, es decir el mal uso de un instrumento de medición, la idea central es llamar a una meditación de este tema.

Mis inquietudes, tal vez sean compartidas por otros, no obstante la tarea de un académico es pensar y este derecho es irrenunciable y lo ejerzo con la máxima libertad posible. Existen otros temas de gran relevancia que es preciso discutir abiertamente en Facultad, así es el tema de las publicaciones en revistas diversas y los conceptos de impacto, que algunos usan sin fundamentar que es y por que debemos premiar el índice de impacto de una revista con grandes recursos y marketing ilimitado ? El impacto de un universitario, se mide por su carrera y prioritariamente por sus discípulos. A nivel de publicaciones menores, resulta cada día más importante estudiar el impacto real de un trabajo, que ciertamente tiene que ver con el número de citas de los pares y la longevidad de esa apuesta intelectual. Este es un tema a discutir en todos los ámbitos de la vida nacional y tampoco es posible que los académicos no tengamos los espacios verbales y escritos para nuestros más íntimos pensamientos.